Versos en la madrugada: I

Una vez mas me encuentro aquí, en una madrugada tan oscura como el lugar que dejaste. Quiero ir hacia ti, realmente lo quiero, pero ha sido una lucha contra mis deseos la que enfrento día a día.


Sé que estás mejor sin mi, de eso  no hay duda, tus ojos ya se veían apagados cuando me miraban, tu sonrisa con trabajo mostraba dientes en mi compañía, y tu corazón… ah, tu corazón… ese ritmo tan bello al que latía, nunca volvió a ser el mismo.

Como extraño los paisajes, las venidas, los cantos y volver a comenzar una y otra vez los encuentros en que nuestros cuerpos se perdían para concluir que se pertenecían, que embonaban como nada en este mundo.

Te mostré lo mejor de mi, me sentía desnudo siempre ante ti, mis sentimientos a flor de piel, sin ropaje, hasta que llegué pasar fríos durante temporadas largas y de hipotermia murió mi amor.

—Ervey Castelo—

Un año.

Hoy hace un año decidí formar parte de esta comunidad y hacer un espacio donde cupieran mis pensamientos, sin ser juzgados, tal vez criticados, pero aún así, sabiendo que a alguien en algún lugar le gusta lo que escribo.

Tal vez no sean constantes las entradas, pero las que hago si están llenas de sentimiento.

Ha sido una linda experiencia, el hacer que se haga parte de tu vida el bloggeo.

Un saludo a todos los que me siguen, me leen, y a las personas que me han apoyado y han dado ánimos para seguir escribiendo.

¡Gracias!

No sé qué..

Extrañarte ha sido duro, aunque a veces lo disfruto, por sentirte aquí y ahora, como una sombra deambulando a mi alrededor. 

Te he olvidado y recordado una y otra vez. Te vas con el anochecer y vuelves con el alba, y espero, como un tonto, que espera que un día el sol y la luna se unan para decirme que todo terminó, que ya no trate de ser feliz porque saben que no es así.

Contemplo fotografías de ti, a las que les hablo de lo mucho que me querías, y solo me miran sonriendo, como a punto de decir, “aún lo hago.. aún te quiero”.

Derrumbe.

Hoy te siento lejana, y los colmillos de tu alma incrustados en mi ya obsoleta juventud. Los misterios adyacentes de tu existencia, perpetraban mis pasos, mi respiración se entrecortaba con tan solo pensar que desde el día de ayer, ya habías decidido que hoy apagarías mis ganas de seguir viviendo.

Al verte llegar noté cierto temblor en tu andar, como si quisieras detener lo que estabas a punto de provocar en mi. Lo que no sabías es que para  entonces ya había contado las siete lágrimas que tenía planeado derramar, tal vez con el afán de que te compadecieras de este pobre e insulso hombre, que no hace mas que dedicarte sueños y esperanzas, que solo quiere entrar en tus ideas y plantarse allí, allí en un rinconcito oscuro tal vez, pero dentro de ti. 

No me olvides, no elimines mi recuerdo, o por lo menos dime que no lo harás para creerte por un tiempo. Mientras me encuentro a alguien que quiera matarme de nuevo como tu lo has hecho.


Manchada Mía.

Estrellada piel

tupida está tu espalda

de encantadas manchas

solo para mi.


Cuento los dulces puntos

grabados entre tus muslos

blancos arenales perfectos

para tardes de juego.


De pequillas traviesas

la cuenta he perdido

comienzo de nuevo

y termino en tu ombligo.



 

Amor Progresivo.

Detenidos valses de nuestros abrazos fueron al olvido, esperando nuestra reconciliación los pájaros veían hacia el sol. Fue tanto lo que te esperé, que por eso hoy me dueles, me dueles como si te hubiera tenido toda mi vida, pues en esa espera, tu ya me tenías. No era de remedios lo que buscaba, no quería una solución. La solución era clara, clara como el agua con la que bañabas tus pies después de un día cansado.

Hola y adiós, que palabras tan detonantes, cuando el tiempo que existe entre ellas es corto. La razón era tuya, cuando decías que tu no me amabas tanto como yo lo hacía. Mi amor había ido más allá de tus noches de insomnio, en las que yo necesitaba dormir. Había viajado con demasía por tus jardines llenos de problemas los cuales no pude, pero siempre traté de resolver. 

A pesar de todo, te amé… te amé… que extraño es el sentimiento de hablar en pasado, después de haber conjugado lo nuestro en tiempo presente.

Te dejaré un espacio, en el crucero de mis noches,  entre mi soledad y mi tristeza, ellas podrán hablarte de lo que pasó conmigo antes de caer en esta locura, locura ocasionada por mi incompleta existencia a falta de ti.

Ella no quería..

Ella no buscaba romance, cursilerías, ni abrazos y muchos románticos versos.

Ella quería faltas de respeto, mandatos imprudentes, lágrimas de dolor para dejar en claro lo mucho que sabía amar.

Solo pude ofrecerle encantos místicos, tratos delicados y cosas que no valen mucho.

Ahora lo entiendo, ella no quería un hombre como yo.