Espero, por ti.

Han llegado días que no deseo, que contengo mi sonrisa para no ilusionar al mundo con mi falsa felicidad. No puedo, realmente no puedo. Me siento solo al no poder crearte una sonrisa, y hacer que tus piernas tiemblen. Me muerdo las manos, aprieto los puños para no robarte de tu escondite. No sabes quién eres, ni sabes lo que puedo ser por ti.

Los ruidos de la noche me acompañan. Ya no son los de tu carcajada, ni tus gemidos nocturnos. Ya no es tu cuerpo mi cobijo de la madrugada, y el invierno se podrá acabar pero el frío que dejaste nunca.

Quiero que vuelvas a besar mi mente, con tus ideas, con tus principios, con tu filosofía de vida, con tu elocuencia. Te quiero solo para mí, y nunca lo has logrado entender. Y es que estoy perdido, y no sé de otra manera para encontrar el rumbo, si no es viniéndome contigo.

Mi dientes sueñan en morder tus muslos por las mañanas. No puedo decirles que dejen de hacerlo. Yo también lo sueño.

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