Tan sólo una tormenta.

Un tornado en tu mirada me ha dejado ciego, aunque, pensándolo bien, tal vez me hizo mirar más allá en tu interior, y me dejó conocer tu gran hermosura rayada por colores fulminantes, que me llenan de dicha y alegría.

Cuéntame tus recuerdos bellos, y ahí estaré para reírme de ellos contigo.
Cuéntame tus recuerdos malos,  y ahí estaré para abrazarte y prometerte que a mi lado ya no habrá más de estos.

Te he estado extrañando desde antes de que llegaras a mi vida, desde antes de conocerte, sabía que ahí estabas, esperando nuestro contacto en este viaje. Estuve planeando que decir a tus oídos aún antes de saber que te hablaría, pero me dejaste sin palabras con ese meneo de tu cabellera que tanto de caracteriza.

Me he vestido con los sentimientos más nobles que puedo mostrar, y a fin de cuenta me doy cuenta que la nobleza no va conmigo, ni tú tampoco, pues hoy miro al lado y te has ido.

Desearía decir que me he perdido contigo, pero tú eres la brújula de mis sentidos, y la esperanza de un corazón guerrero de ser salvado de la batalla que viene luchando desde hace mucho tiempo.

Hace mucho, muchísimo tiempo, has estado aquí, en mi interior, y hoy has salido a relucir.
No tengo miedo de que seas feliz. Tengo miedo que te enamores de alguien y que no sea de mí.

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